La Casa Nacional del Bicentenario se llena de arte en su más reciente inauguración, presentada por el artista Marcello Toledo.
La muestra, titulada “Urdimbres de Tiempos y Espacios”, ofrece una rica variedad de esculturas en cobre y bronce, además de instalaciones textuales y acuarelas que prometen llevar al espectador en un viaje sensorial y visual a través del tiempo y el espacio.
La exposición ha sido cuidadosamente curada por Laura Casanovas y Gabriela Vicente Irrazábal, quienes han logrado componer una narrativa visual que resalta las interacciones de los elementos tratados por Toledo. Su trabajo no solo exhibe técnicas artísticas sobresalientes, sino que también fomenta un diálogo profundo con la historia y la identidad cultural.
“Urdimbres de Tiempos y Espacios” no es solo un evento para admirar el arte, sino que también invita a la reflexión sobre el papel del artista en la sociedad contemporánea. Las obras de Toledo, junto con su variada paleta de materiales, crean un espacio donde el arte contemporáneo y la herencia cultural se entrelazan.
Sobre su obra, Toledo señala que sus esculturas prolongan las delicadezas y saberes de la orfebrería. Aunque superan en escala a las joyas tradicionales, conservan en sus superficies bruñidas una fuerte carga estética vinculada al ornamento.
El artista explica que sus piezas son contundentes, íntegras y autosuficientes, por lo que no dependen de un cuerpo al cual complementar. Esta libertad le permitió explorar formas irregulares y principios orgánicos inspirados en la naturaleza.
En su trabajo aparecen de manera recurrente imágenes como nidos, ramas, telarañas y tramas, que construyen un universo de dinámicas fluidas y estructuras esenciales. Si bien los materiales utilizados aportan solidez, las figuras se presentan con una apariencia etérea, con una búsqueda de ligereza que parece desafiar la gravedad.
Toledo destaca además que su objetivo es trabajar con una mirada puesta en el futuro, en diálogo con la naturaleza y los ecosistemas sustentables. Su producción combina una impronta contemporánea con la recuperación de saberes ancestrales propios de la artesanía.
La exposición podrá visitarse hasta el domingo 10 de mayo, en el tercer piso de la Casa.















