Los fulanos son personajes abstractos que trascienden las fronteras de la edad, la clase social y la profesión.
Son seres anónimos que simbolizan la experiencia colectiva de la humanidad. Sueñan, se ilusionan y se preguntan por su existencia. En un mundo donde todos tienen una historia que contar, los fulanos representan a aquellos que pueden parecer invisibles a los ojos de muchos, pero cuya vida es tan rica y compleja como la de cualquiera.
Su universo está conformado por elementos familiares e imaginativos: escaleras que se convierten en camas para soñar, puertas que permiten el paso a nuevas experiencias, y toboganes que les guían por el deslizamiento de la vida. Cada fulano tiene un destino, una historia que desvela en la interacción con su entorno. Les encanta explorar, huir a la aventura y regresar para compartir sus anhelos y temores, en un ciclo interminable de descubrimiento.
Los fulanos no se comunican solo con palabras. Utilizan sus cuerpos y gestos, escribiendo en el aire sus deseos y emociones con bellas acrobacias. En este lenguaje no verbal, expresan su amor, su duda y su miedo. A través de sus movimientos, logran conectar con el público y transmitir mensajes profundos, reflejando la forma en que todos nos relacionamos con el mundo que nos rodea.
Ficha artística y técnica.
Idea y dirección: Gerardo Hochman
Intérpretes: Eluney Perez Johannson, Juan Cruz Martínez Mosquera, Camilo Olivares, Zoe Madera D’Addario, Juan Ignacio Risma, Zoe Cormillot.
Dirección técnica: Duillio Della Pittima
Coreografía: Teresa Duggan
Música: Edu Zvetelman
Vestuario: Laura Molina
Escenografía: Marcelo Valiente
Iluminación: Eli Sirlin.













