La narrativa de SOGA nos lleva a explorar las historias silenciadas de mujeres que han sido víctimas de feminicidio. En este contexto, la obra da voz a aquellas que, en muchos casos, no han tenido la oportunidad de contar sus relatos.
A través de sus experiencias, las mujeres traen a la luz las injusticias que han enfrentado, creando un espacio para la empatía y la comprensión.
Una de las características más impactantes de SOGA es su capacidad de colocar al espectador en la frágil frontera donde ni la vida ni la muerte transitan. Este enfoque emocional permite que las mujeres que han sufrido cuenten sus historias desde la penumbra, generando un ambiente de profunda reflexión.
Como comentó Naty Fuster: “ellas nos cuentan sus relatos pidiendo luz para trascender a otro plano”. Esta frase encapsula la esencia de la obra y su poder transformador.
En esta obra, el silencio se convierte en voz, y la ausencia, en presencia. Un llamado urgente para que sus historias sean escuchadas.
La dramaturgia y dirección es de Edith Niz, con asistencia de dirección de Magin Pereira. Actúan Natalia Tibiletti, María Liz Barrios, Nati Fuster Casio. Con música de Rocío Robledo.
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